De 2007 a 2009 se disparó el
número de consultoras de ahorro de costes en España.
La crisis fue un efecto llamada
para muchas empresas multinacionales especializadas y sobre todo, originó que
muchos expertos en compras y proyectos de optimización ofrecieran sus servicios
y experiencia de forma autónoma.
Durante estos tres años se
iniciaron proyectos de reducción de costes (directos e indirectos) muy
agresivos para asegurar niveles de competitividad en el corto y largo plazo. Fueron
tiempos en donde estas consultoras tuvieron mayor negocio y volumen de
proyectos.
Del 2010 a 2014, el número de
proyectos de optimización fue cada vez menor y más especializado.
El motivo: Las empresas ya
habían realizado los ajustes más importantes y habían llegado a “hueso”. Es decir,
sus costes estaban ya en limites lógicos, por lo que tenían que realizar nuevos
procesos y esta vez centrados en racionalización del consumo interno y en
profesionalizar acuerdos por medio de SLA’s y KPI’s que aseguraran flexibilizar
costes mínimos alcanzados y asegurar niveles de calidad y seguridad.
Este cambio en la demanda de las
empresas originó que muchas consultoras, grandes y sobre todo pequeñas, dejaran
de ser competitivas. ¿Por qué?, Porque reducir precios por medio de negociación
es relativamente sencillo (mucho más en un entorno de crisis). Pero realizar
procesos de racionalización aplicada enfocado en consumo, calidad y seguridad
requiere un mayor nivel de conocimiento y experiencia y no todas las empresas
contaban con ello.
Si tu empresa aún requiere de
servicios externos para optimizar costes y/o racionalizar consumos de forma
profesional, asegurando no perder calidad y minimizando riesgos; aquí
enumeramos las 4 principales diferencias entre empresas especializadas en estos
servicios y que debes analizar antes de contratarlas:
1. Procesos:
La primera diferencia la
encontramos en los procesos que sostienen y sustentan la oferta de servicios.
Mientras que las consultoras
multinacionales o de gran volumen, por lo general, ofrecen servicios basados en
procesos rígidos (muchas veces informatizados) enfocados en la concentración de
compra. Las consultoras medianas o pequeñas se centran más en detalles de tu
propia empresa y por ello son capaces de flexibilizar sus procesos adaptándose incluso
al propio modelo de gestión del cliente.
Mientras que una gran consultora
se centra únicamente en 3 procesos clave de optimización (Concentración,
Negociación/Concurso, Seguimiento), las consultoras pequeñas o medianas llegan
a realizar hasta 5 procesos para obtener resultados (ver estos procesos aquí).
Si lo que necesitas es reducir
costes rápidamente, independientemente del efecto que pueda causar en la
calidad y seguridad (porque aún tienes margen de ajuste), las consultoras de
gran tamaño tienen el poder para asegurar muy buenos resultados. Si buscas optimizar costes, pero
sin poner en peligro la calidad y seguridad de los servicios contratados, es
recomendable una consultora mediana o incluso un consultor independiente que aporte
flexibilidad y resultados alineados a tus actuales procesos de compra.
2. Herramientas y Sistemas
Otra diferencia se encuentra en
las herramientas que utilizan estas empresas.
Las empresas de gran tamaño
cuentan, por lo general, son sistemas y herramientas propias. Sus proyectos de optimización
van estrechamente relacionados con estas herramientas que a su vez ofrecen
dentro de sus servicios.
Para empresas que necesiten
controlar y gestionar partidas de gasto recurrente, sin duda esta opción es la
más recomendable.
Las consultoras medianas también
utilizan herramientas propias pero en muchas ocasiones estas se basan en Microsoft
Excel o paquetes similares. Son recomendables para partidas recurrentes que estén
en límite de optimización (no puedas ahorrar más de forma autónoma) y sobre
todo para proyectos donde las características cualitativas son mayores que las
cuantitativas.
Otra variable que influye en
este diferencia es el precio y las barreras de salida.
Si compras un proceso de
optimización paquetizado o enlazado con un sistema a medida, tendrás costes
adicionales por pago de licencias, mantenimiento, actualizaciones, etc. Con herramientas
flexibles, estos costes no existen. Recuerda que el Excel es hasta ahora laherramienta más utilizada en áreas de compras.
3. Condiciones económicas
Las empresas de optimización
ofrecen “cobrar si ahorran”. Aunque este slogan es muy tentador y aparentemente
positivo, en ocasiones no es más que un gancho comercial. Las consultoras de gran volumen,
al concentrar el consumo de todos sus clientes, son muy potentes en reducir
precios y claro, también son muy potentes a la hora de cobrar los resultados.
Las consultoras medianas o consultores
independientes también cobrarán un porcentaje por ahorro (pero serán franjas
mucho menores). También hay otras consultoras que ofrecen nuevas alternativas más
flexibles, como cobrar por proceso ejecutado.
Las condiciones económicas van
estrechamente relacionadas con el tipo de consultora con la que deseas trabajar
y con los resultados que esperas. Una mezcla de los puntos 1 y 2 que ya hemos
comentado (asociados a tiempo, riesgo, recursos y volumen).
4. Responsabilidad y Riesgos.
En función del proceso y
servicio que necesitas implantar para optimizar tus costes, puedes externalizar
la responsabilidad y riesgos de los resultados finales.
La principal diferencia en este
punto esta en los niveles de responsabilidad que pueda asumir una empresa de
gran tamaño y/o una más pequeña.
Ahora bien, todo esto no esta
relacionado con sus ingresos o su poder para ofrecer alternativas de seguro,
sino con lo que hemos comentado en el punto 1 (procesos).
Las empresas de gran tamaño
arriesgan mucho más en los ajustes de costes y es por ello que tienen que
ofrecer mayores garantías de seguridad y responsabilidad. Las pequeñas realizan
muchos más procesos previos de análisis y por ello no necesitan ofrecer más
garantías de responsabilidad.
En todo caso hay una gran
diferencia y si piensas externalizar procesos de optimización de costes o
racionalización del consumo, es importante que lo tomes en cuenta.
Aunque
existen similitudes en los procedimientos que ofrecen las empresas de
optimización de costes, las diferencias son evidentes cuando se ejecutan y se
obtienen los primeros resultados. Estas diferencias radican en conceptos muy
claros: Calidad, flexibilización, herramientas, tiempos de ejecución, oferta
económica y externalización de responsabilidades.
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